¿Cuánto tiempo debe durar el monitoreo?
No hay una duración fija. Depende del tamaño de la colonia, de la respuesta de las estaciones y de si se encontró la zona de origen. El técnico explica el plan y las señales que cambian la frecuencia.
Una casa con colonia pequeña y respuesta clara puede pasar a visitas espaciadas después de unas revisiones. Una casa con colonia grande o con zonas no alcanzadas necesita más tiempo. La duración se revisa en cada visita, según el registro.
El monitoreo no termina por una fecha de calendario. Termina cuando las visitas muestran que la actividad está controlada y el propietario acepta el plan de vigilancia que sigue. Ese plan se entrega por escrito.
¿Qué cambios indican que la colonia volvió?
Un tubo de lodo nuevo, actividad en una estación que estaba vacía, madera que cambia y humedad que sube en una zona seca. Cualquiera de esos cambios se revisa, porque uno solo puede ser un hallazgo menor.
El tubo nuevo es la señal más clara, pero no siempre aparece primero. Muchas veces el cambio es una estación con consumo o una lectura de humedad más alta. El técnico compara el registro para ver si el cambio es real o si es una variación del día.
Si la casa tiene alados que vuelven a aparecer, el técnico revisa el perímetro y las estaciones con más detalle. Un alado solo no prueba una colonia dentro, pero es una razón para revisar.
¿Qué guardar como propietario?
Los informes de cada visita, las fotos de las zonas tratadas, el mapa de las estaciones y cualquier observación de alados o tubos. Esa información permite comparar y explicar la historia de la casa.
Guardar los informes en un solo lugar evita que se pierdan. Si se vende la casa, el comprador puede pedir la historia del tratamiento y del monitoreo, y un registro completo da más confianza que una frase en el contrato.
Las fotos con fecha también sirven. Si ve un tubo nuevo entre visitas, una foto le permite al técnico ubicar el cambio y decidir si adelanta la revisión.
¿Qué hacer si aparece actividad entre visitas?
Tomar una foto, anotar el lugar y la fecha, no tocar el tubo ni romperlo, y llamar. El técnico decide si la visita se adelanta según la señal y el lugar.
Romper un tubo de lodo para ver dentro hace que la colonia se mueva a otra parte de la casa. La foto y la llamada son mejores que cualquier intento de corregir el problema por cuenta propia.
Si la actividad aparece en una zona que no es parte del plan, el técnico la agrega al monitoreo. Un punto nuevo a veces indica que la colonia intentó una ruta distinta.